Guadalajara. La ruta de los castillos

Guadalajara es una región muy extensa (linda con Madrid, Segovia, Soria, Zaragoza, Teruel y Cuenca) que alberga una enorme variedad de parajes insólitos, variados, como por ejemplo el de los pueblos de la arquitectura negra, sus campos de trigo dorado o el azul de los grandes embalses que nutren la capital. Sus gentes se aferran a las costumbres de siempre y la vida rural, y si además nos gusta revivir el romanticismo de nuestra historia desde los tiempos de la reconquista, con esta ruta de los castillos vamos a vernos transportados enseguida muchos siglos atrás. Precisamente su gran proximidad con Madrid la revaloriza. Tomando la autovía del nordeste paralela al Henares llegaremos en apenas dos horas hasta Abánades. Viajando en moto, percibimos un fuerte contraste entre nuestra “huida” de la gran ciudad y la paz tan completa, tan reparadora, que respira esta aldea. Y es aquí, en el Hotel Rural Los Ánades, del club de hoteles con encanto de Ruralka, es perfecto para marcar el inicio de la ruta. Un lugar para relajarnos, descansar y dejarnos sorprender por el contraste de la dureza de la piedra respetuosa con la arquitectura de su entorno y el gusto infinito por el detalle, como sus frescos de las paredes y muebles en caoba oscura, arreglos de flores y bonitas lámparas de tostada luz ideales para la lectura.

Para salir de Abánades en dirección Sigüenza o el Barranco del río Dulce, se pasa por una modesta pedanía denominada La Torresaviñán que conserva las ruinas de un castillo encaramado a una perfecta colina. Está junto al puente cercano a la salida de la A2 que antes habíamos tomado hacia Abánades, pero suficientemente separada para disfrutar de la silueta de una atalaya levantada en el Siglo XII durante los tiempos en que la casa Manrique de Lara dominaba el Señorío de Molina. Hoy todavía se sostiene como un maltrecho vestigio, pero por su entereza –intacta desde su construcción– sigue siendo un respetado guardián de la llanura. Desde La Torresaviñán, la carretera GU-118 hacia Sigüenza nos conduce el Parque Natural Barranco del río Dulce. Para los más televisivos este entorno les resultará familiar por los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Pronto veremos la indicación del castillo de Pelegrina, agazapado en un promontorio rocoso y altivo que seguro nos cautivará por su solemnidad. Los sucesos de la guerra de la Independencia deteriorarían enormemente la fortificación, manteniendo por lo menos enteras tres de sus torres.

Nuestra siguiente parada importante es Sigüenza, cuyo excelso patrimonio arquitectónico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965.El castillo, –hoy día Parador de Turismo– la catedral y la plaza Mayor son los tres puntos de obligada visita de la ciudad. Igualmente las calles de Sigüenza están repletas de edificios civiles y religiosos de gran belleza. Se conservan importantes restos de las murallas, cuyas puertas y torres parten del castillo. La catedral, iniciada en 1130, es románica, aunque se desarrolló después con patrones góticos. Es famosa por albergar el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como El Doncel de Sigüenza. Destacan también la sacristía de las Cabezas, obra de Covarrubias, y su claustro, el coro con sillería gótica y una importantísima colección de arte, entre la que se encuentra una Anunciación de El Greco. Yendo dirección a Atienza y al poco de salir de Sigüenza por la CM-110, a pocos kilómetros se toma un pequeño desvío a Palazuelos y Carabias. La construcción del Castillo de Palazuelos fue impulsada por D. Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, con el que instauró su señorío e inspiró igualmente otros bellísimos castillos como el de Manzanares en Madrid, Belmonte en Cuenca y Monbeltrán en Ávila. Entre sus sucesivos herederos, destaca la princesa de Éboli.

Pero en Palazuelos lo mejor no está sólo en el castillo sino en el conjunto fortificado. La Plaza de los siete caños es uno de los lugares más simbólicos de Palazuelos junto a la picota, que conserva los terribles grilletes que sostuvieron a los presos ajusticiados públicamente. Buen momento para la parada gastronómica donde podremos degustar los manjares de la cocina de Guadalajara. El buen cordero asado, platos de caza, el morteruelo o las migas del pastor no te los puedes perder. 

Desde Palazuelos se conecta en apenas tres kilómetros de estrecha carretera con la pedanía de Carabias, un pueblo de poco más de una decena de habitantes y que conserva uno de los mejores ejemplos del románico rural como es La Iglesia del Salvador. Buscamos ahora la linde con Segovia por la GU -135 y CM -110 para llegar al castillo de Atienza, elegido como primera morada en el viaje del destierro del Cid, a la que llama “Peña muy fuerte”. Atienza sigue siendo un icono del medievo y una de los destinos imprescindibles de visita por Guadalajara. El pueblo conserva su trazado original y posee numerosas perlas del románico como Santa Maria del Rey, situada a los pies del castillo, u otras iglesias convertidas en museos de arte sacro. La plaza del trigo está calificada como una de las más bellas de Castilla La Mancha, cerrada con soportales, dando a la iglesia de San Juan y guardando una estética inalterable durante siglos, algo que nos invita a callejear e ir topándonos con escudos blasonados, murallas y fachadas majestuosas de hace cientos de años.

Si después del paseo no sentimos flaquear ya nuestras piernas, hemos de franquear ahora las puertas de otro importante –y singular– recinto como lo es el castillo de Jadraque, distinto por su diseño renacentista dada su influencia italiana. Nos fijaremos en que sus torres no sobresalen del muro, puesto que fue levantado como palacio residencial. El castillo perteneció a Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, quien se ganó el apelativo de Conde del Cid, y su “humilde” morada se destinó a mostrar la grandeza de los Mendoza y su supuesta descendencia del propio Cid Campeador –una aspiración de la mayoría de las familias nobles de la época–. Ya de regreso a Madrid, vamos a visitar por último el castillo de Cifuentes, donde todavía permanece, aunque en estado de ruina total, el castillo del Infante Don Juan Manuel, autor de la obra literaria de El Conde Lucanor y prototipo de caballero medieval dedicado por igual a la guerra que a la creación literaria. Levantado en 1324 sobre una alcazaba musulmana, es de planta cuadrangular y conserva cuatro sólidas torres rectilíneas.

Nos vamos hacia Torija. Proclamado como “La puerta de La Alcarria”, los Mendoza arrebataron de las manos del Rey de Navarra este castillo estratégico, que según cuenta la Leyenda fue levantado por la Orden de los Templarios, siendo considerado uno de los castillos mejor restaurados de Castilla-La Mancha.

RUTAS PARCIALES:

- Madrid – Abánades: 137 km.
- Abánades – Pelegrina: 24 km.
- Pelegrina – Sigüenza: 9,5 km.
- Sigüenza – Palazuelos: 8 km.
- Palazuelos – Carabias: 2,5 km.
- Carabias – Atienza: 28 km.
- Atienza – Jadraque: 36 km.
- Jadraque – Cifuentes: 46 km.
- Cifuentes – Torija: 51 km.

RUTA TOTAL:

342 Km

DURACIÓN:

3 horas (con paradas)

PUNTOS DE CARGA CERCANOS:

- Hotel & SPA Molino de Alcuneza GU 128 Km 0,5 19264 Alcuneza-Sigüenza (Guadalajara) - Restaurante Milagros CM-1003, 431, 19294 Mandayona, Guadalajara, España - Convento Santa Ana GU-154, 3, 19270 Atienza, Guadalajara, España - Hotel Los Anades, Abanades (Guadalajara)

PUNTOS DE INTERÉS:

En Sigüenza, Catedral y tumba del Doncel de Sigüenza, plaza Mayor o del mercado, de estilo renacentista y urbanizada en 1484-1494, las casas de los canónigos, con balconadas y galerías, el Ayuntamiento y la Puerta del Toril.
Iglesia románica de San Vicente, la parroquia de Santiago, el Seminario, la Casa del Doncel, la posada del Sol, la iglesia de las Ursulinas, el colegio de la Sagrada Familia, la casa del Arcediano, el Humilladero de la Vera Cruz y el colegio de Infantes.
En Atienza, Casco histórico y Castillo, templos románicos: los de la Santísima Trinidad, San Bartolomé, San Gil y de Nuestra Señora del Val (siglos XII-XVI).

HOTELES RURALKA RECOMENDADOS:

Hotel Rural Los Ánades, en Abánades, Guadalaja
 

RESTAURANTES CERCANOS:

Nöla en Sigüenza
El Ballenero en Atienza
Asador Cuatro Caminos en Jadraque.

RUTÓMETRO:

Madrid - Abánades - Pelegrina - Sigüenza - Palazuelos - Carabias - Atienza - Jadraque - Cifuentes - Torija - Madrid

Mapa de ruta


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